La piel y sus funciones

La piel es esencial para la supervivencia del individuo por su función protectora, limitando nuestro cuerpo del medio externo. Es el órgano más grande del cuerpo, su superficie llega a casi dos metros cuadrados y su peso representa el 30% del peso total del adulto. Cada centímetro cuadrado contiene miles de células y centenares de glándulas sudoríparas, glándulas sebáceas, terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos.

Existen tres capas: la más superficial, llamada epidermis, la dermis, con su función de apoyo y forma, y la hipodermis, también denominada grasa subcutánea.

Nuestra piel está genéticamente programada para defenderse de las agresiones de su entorno, pero en el momento que traspasamos los límites de estas defensas, estaremos provocando cualquier patología, desde la más leve a la más maligna como el cáncer de piel.

FUNCIONES:

– Actúa de barrera, evitando las pérdidas de agua y proteínas manteniendo el equilibrio y protegiendo al organismo de las agresiones.

– Es el principal elemento para preservar la termoregulación corporal, enfriándola por vasodilatación y evaporación del sudor.

– Protege de la penetración de los rayos ultravioletas, gracias a la melanina y a la queratina, que impiden ejercer su acción nociva sobre el núcleo de la célula.

– Interviene en el metabolismo de importantes moléculas, entre ellas, la síntesis de la Vitamina D, tan importante para nuestros huesos y participa en la vigilancia inmunológica.

– Funciona como órgano de expresión por su capacidad de revelar diferentes estados anímicos.

Montse Sanz (Directora de centro de estética) 

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