La piel seca y sus cuidados

En la piel normal y sana encontramos la cantidad de agua y grasa necesaria para mantener un equilibrio. Se mantiene lubricada y libre de infecciones. Hay ocasiones en que alguno de los dos compuestos, o ambos, se presentan en una cantidad inferior a la necesaria y, la epidermis se vuelve seca, marchita y sin vida.
El cutis que tiende a la sequedad se irrita fácilmente pudiendo ser también muy sensible, puede presentar descamación, aspereza al tacto, falta de brillo, prurito, pequeñas venitas en la nariz, arrugas, pérdida de elasticidad, y en algunos casos, eccema.

En el proceso de queratinización (el que permite que la piel se renueve cada 28 días) nos encontramos con trastornos que reducen en gran medida la concentración de urea, nuestro hidratante natural, lo que deriva en la disminución de la capacidad para retener la humedad en la piel.

La piel seca puede ser el resultado de diversos factores que restan humedad a la piel: unas condiciones ambientales excesivamente secas (calefacción o aire acondicionado). Otra causa, mucho menos común es una deficiencia de grasas, vitaminas y minerales en nuestra alimentación. Tábaco, alcohol, ciertos medicamentos, clima muy seco, polución, un exceso de exposición solar, el uso de jabones inadecuados para este tipo de piel, la no utilización de cosméticos hidratantes y el factor hereditario.

Dentro de las pieles secas se encuentran principalmente las
pieles alipídicas y las deshidratadas.

Las pieles alípicas

Pieles secas alípicas lo son por falta de grasa. Cuando el contenido de los lípidos en la piel es bajo, ésta se vuelve seca y pierde su elasticidad.
En este tipo de pieles la cantidad de componentes grasos en la superficie está sensiblemente reducida y con ello su capacidad de retención de agua. Estas pieles tienen escasa lubricación, presentan grietas, rojeces y descamación. Suelen ser finas, de color blanco rosado, aspecto mate y marchito, poros cerrados e imperceptibles a simple vista, ásperas al tacto, descaman fácilmente, con arrugas, poca elasticidad, resisten muy mal los cambios climáticos y se broncean con dificultad.

Las pieles deshidratadas

La piel seca deshidratada puede presentarse en cualquier etapa de la vida. Debido a los diferentes cambios hormonales, las mujeres, a veces nos encontramos con éste tipo de manifestaciones aisladas. Son procesos que constituyen parte de los efectos naturales del paso del tiempo, sobre todo cuando comenzamos a notar un envejecimiento biológico que se acentúa mucho más en la menopausia.
Estas pieles deben su sequedad a un déficit de agua en la superficie. Los agentes externos favorecen la eliminación del agua superficial
conduciendo a un resecamiento y mayor descamación.

Cuidados

-Para la limpieza facial diaria, no utilices jabónes. Usa siempre productos suaves que no alteren la capa hidrolipídica de la piel. Evita utilizar tónicos astringentes o con alcohol.
-No olvides extender tu hidratante también por cuello y escote.
-Evita poner la calefacción a una temperatura muy elevada. Y en verano, no abuses del aire acondicionado.
-Evita el frío y el sol excesivo, así como el viento, en caso de no poder evitarlo protege tu piel con una crema nutritiva.
-Si viajas en avión, recuerda aplicarte un buen producto para paliar los efectos de la sequedad ambiental y beber mucho agua durante el vuelo.
-Toma el sol siempre con precaución y usando la protección adecuada.
-Bebe al menos dos litros de agua, repartiéndolos durante el día.
-Utiliza siempre productos para piel seca ricos en colágeno, elastina, ácido hialurónico, o lo último en tecnología cosmética, como puede ser el zinc-glycine complex, un descubrimiento que representa todo un logro en cosmética anti-edad para retrasar el envejecimiento celular y a la vez humectar tu piel.
-Sigue los consejos de tu esteticista para mantener una piel cuidada y sana, en cuanto a qué tipo de productos son las más convenientes según el estado de tu piel: mascarillas, vitaminas, exfoliantes, sérums, etc.
– Recuerda seguir una dieta equilibrada. Una dieta extremadamente pobre en grasas puede aumentar la sequedad cutánea.

Montse Sanz (Directora de centro de estética)

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