La columna vertebral y sus curvas

La columna vertebral es el verdadero pilar central de nuestro cuerpo, aunque los términos columna o pilar sugieren un apoyo recto y vertical, en estado natural la columna vertebral va variando su posición respecto al eje central del cuerpo, adentrándose en la región cervical y lumbar y saliendo hacia atrás en las zonas dorsal y sacra, lo que le confiere un arqueado equilibrado, que se adapta al centro de gravedad del cuerpo.

Los términos científicos que se usan con frecuencia, nos hablan de curvas lordóticas, que quiere decir convexas o hacia adentro, en la zona cervical y lumbar, y curvas cifóticas, que son cóncavas o hacia afuera, por la zona dorsal y sacra.

La columna vertebral es la que da forma a nuestro torso y por lo tanto es esencial a la hora de concretar la actitud global del cuerpo. Gracias a sus múltiples articulaciones, la columna es capaz de compensar los cambios de posición de la pelvis y las piernas, así como de la cabeza y los brazos para intentar que el equilibrio se vea lo menos alterado posible.

Si aumenta la inclinación de la pelvis, por unos tacones excesivos o por un abdomen prominente (por embarazo ¡O no!), automáticamente se acentúa la curva lumbar o lordosis; recordemos que el centro de gravedad del cuerpo se encuentra entre el pubis y el ombligo, motivo por el cual se fuerza la columna en una zona de máximo apoyo del peso del tronco y la pone en una situación comprometida que a la larga puede ser dolorosa, además de dejar el abdomen desprotegido.

Si lo que advertimos es un aumento de la curva dorsal o cifosis, por una musculatura débil, sedentarismo, posiciones incorrectas, u otras causas, se hace necesario corregir la postura de los hombros y de la cabeza evitando que se proyecten adelante puesto que nos hará cerrar el pecho, dificultando el desarrollo de la caja torácica y la ventilación correcta de los pulmones afectando directamente a la respiración.

Todos estos aspectos tienen una repercusión directa en el sistema nervioso central y sus respuestas. La médula pasa por el interior de la columna vertebral y de ella surgen todos los nervios raquídeos que llevan información a todos los órganos, dependiendo de esta actividad el buen funcionamiento del cuerpo.

Podemos decir que la forma de la columna vertebral condiciona nuestra salud, la posición del cuerpo y la actitud ante la vida con sus cambios y oportunidades, haciéndose evidente la importancia de mantener una espalda sana y en su estado óptimo.

 

Montse Sanz (Directora de centro de estética)

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